Archive by Author

Elogio del buen discurso

21 feb

Imagen

Parece que ya no sorprende a los ciudadanos el mal uso que de la política hacen los políticos que actualmente nos gobiernan. En la Comunidad Valenciana está desacreditada la máxima de que los mecanismos de deliberación pública, esto es, la política y sus procesos, están para resolver los problemas de la ciudadanía, haciendo posible de paso la convivencia y la cohesión social. En un momento como éste, en el que a los que confiamos la solución de los problemas acaban convirtiéndose en uno de ellos, cabe volver a reflexionar sobre los porqués de este escenario tan triste y que invita al desaliento. Aunque sólo sea para modestamente apuntar posibles soluciones y llamar la atención sobre la conveniencia del cambio. Ocasiones como ésta, donde ya se ha tocado fondo, constituyen la oportunidad más idónea para desplegar la verdadera acción política, aquella que implica a ciudadanos e instituciones por igual en la construcción de una sociedad mejor, convirtiendo el desánimo en estímulo, la necesidad en virtud.

Con la transición democrática son dos los partidos que se consolidaron no sólo a nivel central sino en muchas de las comunidades autónomas. En el caso valenciano, tanto PSOE y PP han conseguido el poder tras intensos procesos de transformación y de absorción de fuerzas minoritarias. No puede decirse que hayan ejercido el poder de forma exclusiva, pues se han puesto de acuerdo en reformas clave que aseguraran su mantenimiento en el mismo, actuando como un auténtico bloque de poder cuyos únicos objetivos, en última instancia, son el reparto institucional y el inmovilismo ciudadano. Desde luego, esta parálisis política, que de manera especial sufre la Comunidad Valenciana, está evidenciando consecuencias dramáticas: el despilfarro ha esquilmado las arcas públicas hasta verse el fondo del saco, mantenemos colosos mientras hay niños que estudian en barracones, y tenemos hospitales cerrados y otros en ruina o a medio abrir. Los estudiantes que terminan sus estudios en formación profesional o en la universidad, después de pagar astronómicas matrículas, no encuentran trabajo y buscan el sustento en otros países con más lozana economía, perdiendo la oportunidad de que sus conocimientos puedan revertir en el entorno que les formó.

Además, el nivel requerido para ser representante público ha descendido a niveles insospechados, y cualquiera que buenamente y con espíritu crítico contemple una sesión parlamentaria en el Palacio de Benicarló, no asistirá a una contraposición de argumentos y datos con la mayor cortesía aunque esta tenga su punto de dureza: oirá chabacanos dimes y diretes, truques y retruques, falacias argumentativas de todas clases, y un tono propio de las pescaderas que Blasco Ibáñez retrataba en Flor de Mayo. No sólo se han diluido las prioridades políticas, sino que también se han deformado los procesos de toma de decisiones, convirtiéndose en el reflejo más grotesco de la informalidad y del desapego a la norma. Si en este proceso de toma de decisiones políticas se respetara la legalidad y la formalidad; el buen hacer y la independencia institucional, en concreto de los tres poderes, y muy en especial, de la acción judicial; la transparencia y la autonomía informativas; si la prioridad no fuese la expansión y el derroche presupuestario, la colocación de amigos y la firma de jugosos contratos, carentes todos de la observancia debida a la norma y acaso a la moralidad; si el fraude de ley no fuese la actuación más reiterada de todos aquellos que en mayor medida están llamados a respetar la ley, por cuanto han sido puestos donde están con la legitimidad ciudadana y el mandato de actuar en pro del bien común y no del interés particular; si, en definitiva, la naturaleza de su interés particular no fuese tan contraria y no chocara tan frontalmente con la de la mayoría de los ciudadanos, y si caso de chocar no optaran nuestros políticos por su bien particular, entonces no cabría hablar del esperpento de la situación a la que nos han conducido, y este artículo no tendría lugar.

Queremos hacer una reivindicación de la acción política, empezando por nuestra comunidad, acaso una de las que más necesita un cambio político, no sólo a nivel institucional sino también a nivel social. Nos negamos a que la ciudadanía permanezca en el letargo, pero también nos negamos a que de la ciudadanía que ha despertado del mismo y que ha reaccionado ante esta situación, surjan partidos cuyos programas contribuyan a la división y a la orientación hacia discusiones fútiles que en nada contribuyen al debate necesario para solucionar nuestros verdaderos problemas. Nos negamos a permitir que la política siga siendo la plataforma del debate banal, de la falacia, del engaño y la opacidad, pero también nos negamos a contribuir al descrédito de la política institucional y a la disposición hacia formas no institucionales de hacer política que acaban por confundir al ciudadano. La falacia, el engaño y la opacidad dañan el funcionamiento de nuestras instituciones, pero no por ello se debe optar por vías no institucionales de hacer política y menos se debe convencer al ciudadano de que son éstas las mejores. Nuestra propuesta pasa por mejorar el funcionamiento de nuestras instituciones a fin de recuperar su legitimidad perdida y de dignificar su labor de deliberación pública en un entorno democrático. El nuestro es también un llamamiento a los ciudadanos, dando por hecho su parte de responsabilidad: que no piensen que es la política la que hace malos hombres; que reflexionen si no es más bien que con su aquiescencia los malos hombres se han hecho políticos.

Yuri Aguilar y Andrés Álvarez

@sryuriaguilar y @AndresAGiraldo

La vara española

28 ene

valencia_manifestacion_3-640x640x80

Desde hace ya demasiados tiempo, el CIS sigue revelando barómetro tras barómetro que la corrupción es uno de los principales problemas de los ciudadanos españoles, junto con la consabido de la clase política, la política en general…qué les voy a contar. Los españoles estamos enfadados con lo que huela a cosa pública, y lejos de adherirnos a aquello que Álvaro Pombo llamaba la “ira del español sentado”, cada vez menos nos quedamos en nuestro sofá quejándonos, y cada vez más nos enfrentamos en la calle a los representantes públicos, a los dirigentes de las cajas que arruinaron el sistema bancario español (con la aquiescencia de los partidos y sindicatos mayoritarios) y con los ¿sindicatos?

Asisto con perplejidad, aunque este país nuestro ya no me sorprende en absoluto, a cómo los ciudadanos reaccionan de manera totalmente diferente, si no opuesta, al mismo delito. Recientemente, el periódico El Mundo reveló unos documentos ológrafos de Luis Bárcenas, tesorero del Partido Popular, donde se evidenciaba una supuesta contabilidad “B”, los sobresueldos que en negro cobraban los cuadros populares, y las multimillonarias donaciones que el partido recibía de generosos empresarios. A los pocos días, cientos de personas se manifestaron frente a diversas sedes del PP en varios puntos del país. Las espontáneas manifestaciones que reunió a cientos de ciudadanos indignados en la calle Génova ocupó las portadas de periódicos y telediarios: la ciudadanía no podía soportar tamaña fechoría y harta, se manifestaba pidiendo transparencia, honradez y regeneración de la democracia. El supuesto delito de financiación ilegal del Partido Popular está siendo investigado y todo apunta a que es cierto: el partido del Gobierno se lucró mediante donaciones ilegales e irregulares.

Al mismo tiempo, los principales dirigentes de las mayores cajas de ahorros, están siendo juzgados por la estafa de las preferentes, que arruinó a pequeños inversores, sobre todo personas mayores, y por su mala gestión al frente de las cajas, hasta el punto de reducirlas a cenizas a pesar de que el gobierno les prestó a fondo perdido miles de millones de todos los ciudadanos. La escena frente a los juzgados ha sido similar, cientos de personas han ido a protestar cuando Miguel Blesa salía de los juzgados después de declarar.  Miles de personas también han protagonizado manifestaciones reclamando justicia y que los culpables de haber hundido las cajas paguen por sus delitos y devuelvan lo cobrado indebidamente.

Y mucho más recientemente, aunque la cosa ya venía de meses atrás, ha salido a la luz también a través de El Mundo que UGT falsificaba o inflaba facturas para sacarle el dinero a la Junta de Andalucía, al Gobierno central y a la Unión Europea. El procedimiento no era ninguna obra de ingeniería contable, era muy sencillo: UGT compraba bolígrafos a 1 y se los cobraba a la Junta de Andalucía a 10. Además, la Junta (sobre todo) pagaba al sindicato facturas por servicios o productos inexistentes, al mismo tiempo que supuestamente creó una red de empresas falsas para poder facturar a la Administración y recibir subvenciones o simplemente cobrar facturas. Del dinero de todos. El culmen de la desfachatez fue, creo, que UGT cobró 50.000 por un informe que plagió a Comisiones Obreras. Abrumador. La Comisión Europea ha paralizado los pagos a UGT, y la juez Alaya ordenó registrar sedes del sindicato e incautar información.

¿Y dónde están las manifestaciones frente a las sedes de UGT? ¿No estaba la sociedad española harta de que sus representantes (los sindicales también son representantes) metieran la mano en el saco, de que fueran poco transparentes? ¿Es menos grave que un sindicato estafe a la Administración y que se apropie indebidamente del dinero de todos los ciudadanos que un partido reciba donaciones ilegales o que unos impresentables hundieran el sistema español de cajas? ¿Por qué la única manifestación que se ha producido es la de un centenar de personas frente al juzgado increpando a la juez Alaya acusándola de usar “métodos franquistas” contra los sindicatos? ¿Son intocables los sindicatos? ¿Qué le pasa a este país?

La vara de medir de los ciudadanos españoles debe estar muy atrofiada. Salimos a la calle para protestar por unas cosas, y otras igual o más graves parece que no vayan con nosotros, o que sean asuntos menores. No me puedo explicar la normalidad con la que parecen haberse acogido las prácticas corruptas y delictivas de UGT entre los “indignados”. Este silencio aquiescente y vergonzoso por parte de quienes habitualmente protestan cargados de razón contra los abusos y pisotones de partidos y cajas no hace más que desacreditarlos, porque parecen protestar a la carta, movidos por las simpatías y las antipatías, y no por el ideal de justicia de condenar a quien lo merece. Casi que ante una vara de medir tan peculiar, preferiría que los que así actúan, se volvieran a sentar, y que su ira, proferida desde su cómodo sofá, no traspasara las fronteras de su casa.

Políticos domésticos, animales políticos.

21 mar

Es muy común aquella afirmación de que los perros parécense a sus dueños, y que por esas cosas de la convivencia, los cánidos y demás mascotas, acaban adquiriendo algunos vicios, maneras y comportamientos de los propietarios. Algunos animales acaban repitiendo frases que oyen a sus amos, cosa común por ejemplo en los loros u otras aves. Los canes, aunque no pueden hablar, copian las pautas de comportamiento de sus dueños, las rutinas, y hasta el humor, que es algo que en las personas se contagia mucho. Reflexionando sobre esta lógica popular de los animales y los dueños, advertí que algo similar ocurría en el plano político. Sin tener que hacer mucho esfuerzo, colegí que el político, por razones muy evidentes, se parece al votante de un modo similar a cómo un animal doméstico se parece a su amo.

Seguir leyendo

El sistema autonómico español: ¿un modelo agotado?

27 abr

Al sistema autonómico español, ciertamente le han salido algunas telarañas y necesita, como cualquier institución que se precie, una revisión a fondo. La intención del legislador en 1978, cuando se sentaron las bases del actual sistema, parésceme que estaba lejos de articular un sistema que aboca al Estado a una constante negociación centro-periferia.

Seguir leyendo

Anglada y los suecos.

20 oct

Uno de los acontecimientos de relevancia en la política europea de los últimos meses ha sido la irrupción de un partido xenófobo y racista en el parlamento de Suecia, cosa que ha hecho correr ríos de tinta en cientos de rotativos y que ha atraído la atención no sólo de políticos, ciudadanos  y contertulios, si no de los politólogos, que nos tocará explicar tamaño suceso, sus consecuencias y demás vericuetos.

Seguir leyendo

Carta a Blas Reyes

9 jul

Apreciado Blas,

Cuándo en 1897 fue asesinado Antonio Cánovas del Castillo, un político y presidente del Gobierno español, Práxedes Mateo Sagasta, su rival político más directo, dijo: “Después de la muerte de Don Antonio, todos los políticos podemos llamarnos de tú”. Más de un siglo después de esta cita, creo fervientemente que ahora, todos los demócratas podemos tutearnos igual que pregonaba aquel decimonónico político. Así que, permíteme el tuteo.

Seguir leyendo

Vandalismo en la Universidad.

31 mar

Siempre he pensado que mis padres me han dado una buena educación. Me han instruido en el respeto a los demás, el cuidado de las cosas que son de todos, la gratitud y muchas cosas más que guían y conducen mis actos, con contadas excepciones. (Al fin y al cabo somos todos humanos). Pero no se trata de de echarme flores encima, Dios me guarde.

Seguir leyendo

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.