La poca vergüenza.

26 06 2009

Congreso de los Diputados

Sintonizaba ayer la Radio Nacional de España mientras volvía a casa después de cenar con unos amigos, algo que de por sí, ya es revolucionario teniendo en cuenta que con mis lustrosos veinte años, el respetable me imaginaría escuchando algo con más ritmo. Pero en fin, qué se le va a hacer, soy de esa ciudadanía informada y que disfruta con un buen programa radiofónico de opinión, y Radio 5 ofrece buenos contenidos.

Dejé el dial donde estaba porque nada más encender la radio, un periodista espetaba a su interlocutor:

-          Mire usted pero yo no dejo que mis hijos oigan las sesiones de control del Congreso de los Diputados.

A más de uno le habría podido hacer gracia, y la verdad es que con dos copas de más (Dios me guarde, que iba conduciendo), me hubiera reído de buena gana. Pero esa frase, esa revelación, y el tono desesperado y triste del periodista me llevó a una profunda reflexión.

No es una novedad en estos lares mi afición a escuchar las tertulias políticas, debates y similares algarabías en la radio, y tiempo ha que vengo escuchando, los miércoles por la mañana, la sesión de control al Gobierno. Acontecimiento que recomiendo a padres y madres que no permitan escuchar ni ver a sus hijos, no fuere cosa que los hechos allí acaecidos o las palabras que en ese foro se intercambian, hagan mella en la sensibilidad de los pequeños, tal y como este periodista presagiaba.

Y cierto es que a mí, con la pubertad pasada de largo, la sesión de control todavía me hace encogerme en mi asiento y rezar por el alma de esos infieles. La sesión de control al Gobierno resulta ineficaz ya que el Gobierno de este país no es controlado por el Parlamento. En el atril principal, los diputados y miembros del Gobierno utilizan los micrófonos para lanzar graves acusaciones, y entre rebuzno y rebuzno, graves insultos que debieran estar prohibidos. Además de que desde la primera legislatura de Zapatero, algunas modalidades de interpelación y pregunta al Gobierno se cambiaron, con lo cuál, el control al Ejecutivo en esas sesiones resulta casi imposible. Inclusive, los o las ministras, cuándo son preguntadas, aducen no disponer de la información y obligan a los diputados a investigar las mismas preguntas que formulan al Gobierno.

Gobierno y oposición, es decir, Zapatero y Rajoy, hacen de ese instrumento democrático que es la supervisión del Ejecutivo, de un espectáculo televisivo en el que no hay grandes discursos, ni una información satisfactoria, ni hay debate serio sobre los temas que se han incorporado a la agenda política: del atril del Congreso salen a relucir fantasmas del pasado que tanto uno como otro se lanzan a la cabeza como tomates creyéndose en la Tomatina. El Prestige, el “decretazo”, la guerra de Iraq o el cadáver del mismo Franco salen a pasear por el Congreso en un intento de desviar la atención sobre los temas serios y que afectan HOY a los ciudadanos.

Con este panorama, es lógico que los contenidos de esas sesiones de control sean susceptibles de ser prohibidos en un horario donde los niños pueden tener acceso a ese material quasi-pornográfico. Y luego, se quejan de que no vamos a votar. De que los ciudadanos no tenemos pautas de cultura política democrático-participativas. Que no valoramos a nuestros líderes políticos. Se quejan de que pasamos de la política. Y con razón.

Ronald Inglehart, un eminente politólogo estadounidense, formuló en los años setenta su Teoría del Malestar. Según esta, los ciudadanos empezamos a estar cansados de nuestros políticos y nuestro sistema político, y nos mostramos apáticos y manifestamos desafección ante lo político. En nuestro país, más que Teoría del Malestar, tenemos Teoría de la Agonía, porque nuestros políticos han propiciado que los ciudadanos ni vayamos a votar, ni nos impliquemos en los procesos de adopción de decisiones. Le echan la culpa a multitud de variables increíbles que no tienen nada que ver con esta espantada, pero no miran su ombligo para no hallar la razón de nuestra apatía.

Han convertido el centro principal de la soberanía de la nación en un foco de injurias, calumnias y catastróficas desdichas, el núcleo de nuestra democracia es una trinchera de ideologías plagada de cámaras de televisión y en cuánto se enciende el piloto rojo (ese que indica que se está transmitiendo en directo), Zapatero y Rajoy o sus camarillas se crezcan, saquen pecho, tomen aire y sueltan una bien gorda con la esperanza de que el rebuzno que han emitido sea la portada del periódico de mañana. Y si no, fíjense bien, les invito a que lo escuchen o lo vean, pero asegúrense que sus hijos no están cerca. Es bochornoso.

Las bancadas de los grupos políticos son el pesebre de gritos, sonoros aplausos, chillidos y alguna que otra sentida pedorreta: es allí, en ese estercolero intelectual, dónde se instala la representación política de este país, dónde están los que defienden nuestros intereses y dónde se debaten nuestras demandas. Es allí donde debería darse un marco propicio para el estudio político, la tertulia sana y el compromiso pedagógico con los ciudadanos, pero se ha perdido el espíritu del parlamentarismo que respeta al ciudadano porque se lo debe. Es una perversión que no tiene nombre.


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4 respuestas

27 06 2009
kikillo

Véase el parlamento británico…¿ no podemos aprender un poquito de ellos? ¿nuestros representantes no tienen suficiente capacidad para poder decir las cosas educadamente? al parecer no. A las respuestas con sorna, rápidas,inteligentes y correctas en las formas se las llama ” de flema británica”,a la educación y diligencia la llaman “corrección británica” incluso en la comunión entre elegancia y personalidad (elegancia intelectual y verbal,no es necesario zapatos de Gucci) se apela a lo Inglés…

Señores,no hay solución. Morenos,regordetes y maleducados…

¡Se sienten coño !

27 06 2009
Yuri Aguilar

Bueno, yo creo que sí que hay solución, esto empieza por que los políticos hagan un análisis CORRECTO de la apatía de los ciudadanos. Y esto es de cajón, vamos, el CIS le pregunta a la gente y están todos hasta las narices de ver esas situaciones. Se trata de hacer un poco de pedagogía, de denunciarlo, y de hacer otro tipo de política y que los ciudadanos digan: ah, pues era posible.

Saludos!

29 06 2009
johnymepeino

Los políticos no van a hacer un análisis correcto de nada, y no lo van a hacer nunca. Nuestra democracia no es representativa, porque los diputados sólo representan la voluntad del jefe de su partido, votan y dicen lo que el jefe de su partido quiere que voten y digan. Esto se denomina partitocracia.
Y falta también enfrentarse a la realidad del cambio de paradigma en la sociedad española. Un ejemplo: los sindicatos “mayoritarios”, están hasta en la sopa, las mesas electorales, la enseñanza, etc. ¿Quién es hoy dia UGT y CCOO?: el tapón que impide la libre creación de sindicatos y por tanto, que la sociedad deje de estar mediatizada por esta gente, que si un gobierno exige a los médicos estar a las 8 en su consulta, te montan una huegla general.
No escuches tanta tertulia pordiossss, organízalas tú ;) (podcast)

6 07 2009
kikillo

en realidad,mi comentario hace referencia a la necesidad de una regeneración politica sin la cual,si será inconcebible una solución (y eso que es tan simple como ser educado y correcto)

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