Ni el caso Gürtel ni lo de Chaves y la empresa de su hija (que ya hay que ser miopes…). Ni Fabra ni el secreto de la fórmula de Coca-Cola, no. Por mandato imperativo, y es que había que hacer un trabajo de investigación para la asignatura de Técnicas de Investigación Social, mis compañeros Arturo Pallardó, Alberto Ballester, Carlota Puertes y aquí el que suscribe, realizamos una investigación que nada podrá desdeñar el ávido lector. Bajo el título “La política social y de grandes eventos en la Comunidad Valenciana”, los cuatro hemos tratado de refutar o validar la hipótesis de que la política de grandes eventos de la Generalitat va en detrimento de la política social.
Entrevistamos a dos diputados socialistas, José Camarasa y Nuria Espí, y a una abogada y jurista, Ana Falomir, que fue candidata a las elecciones europeas por UPyD. Además de las entrevistas, consultamos noticias de periódicos, las cuentas de la Generalitat y sus presupuestos generales de varios ejercicios económicos. El resultado: que las cuentas de la Comunitat padecen de anorexia y pero no, el hecho de que se hayan potenciado la Fórmula I, la Copa América, Terra Mítica, la Ciudad de las Artes y las Ciencias, no ha ido en detrimento de la política social. De lo que se entera uno.
A tenor de nuestra investigación, recogida en un trabajo de cincuenta folios, se evidencia que la política de grandes eventos de la Generalitat no genera suficientes beneficios para ni siquiera amortizar todas esas políticas. La deuda acumulada de la Generalitat en lo que a política de grandes eventos es de aproximadamente 2.000.000.000 de euros (sí, dos mil millones). Las partidas económicas para Educación, Sanidad, Justicia o la sangrante Ley de la Dependencia, se incrementan alrededor del 10% cada año en los presupuestos, pero la evidencia ineludible es que estos sectores se enfrentan a la ruina moral y económica más absoluta. Los púberes valencianos estudian en barracones, faltan hospitales (¿cuándo terminan la Nueva Fe?), los juzgados están saturados y el dinero que nos dio el gobierno central para sufragar los gastos de la Ley de Dependencia nos los hemos gastado en cualquier otra cosa menos en eso. La investigación ha arrojado resultados claros, seguimos gastando, en todo, pero mal. Como si a estas alturas estuviésemos invirtiendo en Lehman Brothers, oiga, una verdadera locura.
La verdad verdadera es que la Generalitat presupuesta mal, no hay técnicos en el panorama político que reconduzcan la situación, y para colmo, los valencianos y las valencianas premian la corrupción, el descrédito y la holgazanería siempre que tienen ocasión, como hemos visto hace escasas semanas. Pues al final resulta que el hecho de que por València corriesen bólidos humeantes no es la causa directa de que tengamos tan mala política social. Porque se sigue presupuestando (que no gastando, luego con las partidas se hace lo que se quiere) más en todos los capítulos. ¿Dónde está el dinero? ¿Por qué no redunda en mejores servicios, mejores infraestructuras, menos fracaso escolar o juzgados más rápidos? Responder a esto ya no es cosa mía. Háganselo ver.







Este tipo de política ya la inventaron los romanos hace 2000 años. La llamaban “panem et circenses”, es decir, pan y circo. Tu dale al pueblo para que coma, y para que esté entretenido, y se olvidara de todo lo demás.
La gente no conoce los datos generales de la administración, y muchas de las veces ni tiene interés en conocerlas. El cúmulo de despropósitos de esta administración, pues unos tienen que enviar a sus hijos a un barracón, pero no tienen problemas con la justicia o con los hospitales, otros tienen un problema de infraestructuras, pero no con la escolarización de su hijo, los hospitales, etc.
Esto hace que la población no tenga constancia de la realidad, pues hay gente que no sufre este tipo de problemas, o sufre uno concretamente, lo que provoca que no tenga una percepción global de los problemas que hay.
Sin embargo, todo el mundo conoce la Formula 1, conoce la Copa América, la Ciudad de las Artes y las Ciencias, Terra Mítica, etc… lo que provoca que todo el mundo vea la parte buena, sin tener conocimiento del gasto que provocan, o las cosas que no se pueden hacer por hacer ese gasto.
Por último, no confundas estudiar en unas malas infraestructuras con el fracaso escolar. Este último es fruto de un conjunto de planes de estudio a cuál peor de todos. En el intento de mejorar las estadísticas, y que baje el número de suspensos, los distintos gobiernos han hecho un plan de estudios, igualándo a éstos, aunque igualándolos a todos por abajo.
En una sociedad donde se valora la papirocracia, es decir, mientras más papeles tengas que digan que has hecho algo, mejor serás, a los niños les ponen planes de mierda, donde sabiendo cuantos son dos más dos ya se pueden considerar unos potentados. El problema es que esta bajada de nivel hace que los que aprueben tengan un nivel muy bajo, y los que suspendan, que más que por falta de inteligencias suele ser por falta de interés o porque son vagos y no hacen nada, sean todavía más inútiles.
estos romanos…
El dinero no desaprece así por así, en algún sitio estará (eso espero) porque sinó, ¿Para que es corrupto/amiguito del alma de personas sin escrúpulos el gobierno valenciano si luego no ve ni un duro(en la actualidad son 3 centimos de euro)?
No hace falta pensar mucho para darse cuenta que quien manda, a parte de que no comparto ideal alguno, esta engañando a los valencianos.
La culpa recae en todos, tendríamos que bombardear al pueblo con la mala gestión que se ha hecho y sigue haciéndose. La Comunitat necesita un cambio (como el de Obama en EE. UU.) a mejor esta asegurado, a pero no puede ir.