Cómo los dos dicharacheros reporteros de lo social, de lo utópico, de lo irreal, lo pensado que no cuadra con lo vivido, es decir el compañero Yuri y un servidor, se encuentran de exámenes, lo habréis notado por el bajón en el ritmo de actualizaciones… Vamos a “tirar de” textos ajenos. Le ha tocado un texto enviado a nuestro mail por D.ª Dolores García Cantús, se trata de un texto de D. Bartolomé Clavero, Miembro del Foro Permanente de Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas, que versa sobre la manipulación periodística y la infamia a la que someten ciertos medios de información. En esta ocasión le ha tocado a El País, supuesto periódico izquierdista, válgame tan denostada expresión, que por mucho que cuadre con los ideales de mucha de la gente que se pasa por este blog, de vez en cuando, nos sorprende con ciertos textos de marcado cariz xenófobo que nos dejan totalmente consternados.
Primero el editorial de El País, titulado “Guerra de Referendos”, escudado bajo la firma de “Editorial” sin saber si se trata de la opinión del periódico, lo cual sería motivo de duelo, o de un simple y veleidoso contador de historias cobarde que se esconde bajo el pseudónimo de “Editorial”:
[…]En Bolivia, Gobierno y oposición pelean por la legitimidad a golpe de consulta popular. A los dos años largos de mandato de Evo Morales, el primer indígena elegido presidente de Bolivia, el país andino se debate en una guerra de referendos que nadie puede excluir que acabe degenerando en lucha abierta por el poder. Morales ha tratado de impulsar una agenda etnicista, encaminada a otorgar una capacidad de decisión a la masa indígena y más mestizada -un 70% o 75% de la población- de la que la historia mitológica asegura que gozaba antes de la conquista española en el siglo XVI, y que, en cualquier caso, no recuperó con la independencia, dominada por los criollos, a comienzos del XIX.
Entre mayo y junio pasados, cuatro provincias bolivianas, Santa Cruz, la más rica del país por los yacimientos de hidrocarburos, Beni, Pando y Tarija, han celebrado sendos referendos de autonomía, en los que con gran mayoría de votos favorables, pero sólo en torno a la mitad del censo, se ha aprobado un ordenamiento paralelo, que sitúa, por ejemplo, las riquezas naturales bajo exclusivo control local. La réplica del presidente ha consistido en convocar el 10 de agosto un referéndum revocatorio, por el que tanto él como los prefectos (gobernadores) de esas provincias verían sometida su gestión al juicio de las urnas. Para ser desposeído de la jefatura del Estado y tener que convocar nuevas elecciones, Morales debería recibir más votos contrarios, en porcentaje y número, que los obtenidos en las presidenciales de diciembre de 2005, que ganó con más de un 53%. Los gobernadores, que obtuvieron sus cargos con menos del 40% de los sufragios, corren mucho mayor riesgo de perder sus puestos.
Bolivia ha entrado así, cuando aún sigue irresuelta la pugna constitucional entre Gobierno y oposición, en una farragosa e inquietante dinámica de referendos, en la que las consultas provinciales, ilegales a diferencia de la revocatoria, representan un vasto sentimiento contrario al Ejecutivo de La Paz; esta vez también a cargo de una masa indígena, pero amazónica, en lugar de los quechuas y aymarás que componen la feligresía de Morales.
La situación ha llegado a un punto en el que resulta imprescindible que las partes se pongan a negociar. Ni las provincias pueden declarar la independencia de hecho ni Morales hacer la guerra a quien no le apoye. Para mantenerse vertebrada, Bolivia ha de gobernarse desde un centro común que no privilegie el origen étnico de sus naturales.[…]
Ahora, la carta abierta de D. Bartolomé Clavero:
[…]Segunda Carta Abierta al Diario EL PAÍS
sobre su política racista respecto a Bolivia:
Editorialistas del “El País”:
En el día de hoy, primero de julio de 2008, ha de reconocerse que con su editorial “Guerra de Referendos” han superado sus propios niveles de infamia periodística derramada sobre Bolivia durante el último año y medio, desde que en enero de 2007 el nuevo gobierno boliviano asumió sus funciones adoptando una política económica contraria a los intereses del grupo PRISA al que su diario pertenece y de otras corporaciones de cuyos beneficios ustedes también participan. A estas alturas ya no se sabe qué produce más vergüenza, si la tergiversación descarada de sus noticias o el racismo lampante de sus posiciones. ¿Son capaces de contemplar su imagen en el espejo vergonzoso de su editorial de hoy? Permítanme ayudarles.
Una victoria democrática en las urnas resulta para su editorial la imposición de una “masa indígena” que pretende ahora dotarse de una capacidad de decisión que, según ustedes, no les corresponde porque nunca la habrían tenido, ni siquiera, frente a lo que pretende una “historia mitológica”, en tiempos precoloniales. Dicho de otra forma, para ustedes ser indígena resistente al colonialismo hispano significa carecer de capacidad humana. Esto no es nada nuevo. Tiene un nombre, el de racismo. Poner en pie de igualdad derechos de no indígenas y derechos de indígenas, autonomías no indígenas y autonomías indígenas, según prevé el texto constitucional ya aprobado en Bolivia por la Asamblea Constituyente, significa para su editorial privilegiar “el origen étnico de sus naturales”. Tampoco es nueva la maniobra de imputar racismo a la posición antirracista.
Ante este nuevo editorial me embarga la duda sobre si lo suyo es sólo tergiversación intencionada o también ignorancia descontrolada. Hablan de unos frentes en la “guerra de referendos” que no se trazarían entre no indígenas e indígenas, pues el primer sector también contaría con “una masa indígena, pero amazónica, en lugar de los quechuas y aymarás que componen la feligresía de Morales”. Aparte de que el lenguaje mismo ya transpira racismo, la composición es estereotipada y maniquea o, más sencillamente, falsa. He sido testigo presencial de la proclamación de autonomía por los Cinco Pueblos Étnicos de Santa Cruz el día treinta de abril de 2008 de la que ustedes evidentemente no dieron ninguna noticia. Se hizo expresamente conforme a las previsiones del proyecto de Constitución, a la espera de la misma, y con carácter preventivo ante el referendo autonómico del Departamento convocado para el cuatro de mayo.
Se refiere su editorial a las autonomías departamentales, nunca a las indígenas pues, según ustedes, el indígena carece por naturaleza de capacidad de decisión. Consideran por fin a las primeras, pues en sus noticias no lo hicieron, “ilegales”. Su concesión se queda corta y resulta además sesgada. No es que sean contrarias a unas leyes que ustedes implícitamente descalifican como producto de una “agenda indigenista”. Es que son, por el procedimiento de convocatorias de referendos, inconstitucionales y, por el contenido de los estatutos que se refrendan, racistas. Si desconocen a los pueblos que llaman “amazónicos”, me imagino que tampoco se han preocupado de conocer ni comparar los textos en liza entre los diversos referendos, el constitucional y los estatutarios. La ignorancia voluntaria les conviene sin género de duda y la cultivan bien a conciencia. Quieren hacernos partícipes y así cómplices.
Me permito finalmente una recomendación para que puedan reconocerse en la imagen del espejo. Apliquen sus criterios a la Sudáfrica del apartheid, a aquella África de una “masa indígena” sin capacidad de decisión propia, y vean lo que resulta. Imaginen un medio de información británico que hubiera adoptado una postura semejante cuando comenzó a desmontarse el apartheid. Endosen a Nelson Mandela el baremo infame que le aplican a Evo Morales. ¿No se avergüenzan de verdad nada ante su propia imagen?
Atentamente,
Bartolomé Clavero
Miembro del Foro Permanente de Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas.[…]








Suerte en los exámenes y gracias por no dejarnos colgados con artículos como este.
Besotes
[...] igual que con la anterior carta abierta, primero os dejamos con el “editorial” de El País y posteriormente con la carta abierta de [...]