“Cuando Carlos Giménez habla de la guerra no está haciendo historia. Los dos álbumes aparecidos hasta el momento no son un reflejo riguroso e historicista de lo acontecido en esa terrible guerra. Ni siquiera es, si se me apura, un ajuste de cuentas con aquellos que lanzaron a media España contra la otra media. No, no estamos ante lo que Carlos piensa de la Guerra Civil. Eso lo tiene muy claro, sabe quiénes fueron los hijos de puta que comenzaron la guerra, los verdaderos culpables, pero no tiene ningún interés en demostrarlo ni en discutir sobre ello.
No, Carlos no está haciendo nada de eso. Carlos está hablando de lo que no sale en los libros de historia. Nos está contando una historia de dolor, de hambre y de muerte. De cómo viven la guerra los que la sufren, los que corren bajo las bombas. Bombas que caían sobre personas, que no sabían de ideologías, que destrozaban igual a unos y a otros. Es una visión inmisericorde hacia la guerra, que sólo admite una lectura: el horror de la puta guerra.” [op. cit. Álvaro Pons]
Y volvemos a hablar de Tebeos, de Historieta, de Cómic, de Novela Gráfica, de Arte que auna lo mejor de la literatura y del cuento con lo mejor del dibujo patrio. En este caso no puedo evitar hablar de Malos Tiempos 2, 36-39. Una obra que nos habla de la gente, las población que se vió implicada en la Guerra Civil española.
Además es que la obra viene muy bien prologada (por Hernan Migoya) y excelentemente epilogada (por Antonio Martín), la historia final de Sito me arrancó literalmente las lágrimas de estos, últimamente, demasiado secos ojos.
Más allá, de como muy bien dice el carcelero, buscar culpables o narrarnos la guerra como tal, Carlos Giménez nos muestra a la gente, a quienes sufrieron aquella maldita y mal llamada última guerra romántica, quienes vivieron que España se convirtiera en el inicio de una serie de Guerras donde todos los tratados de Ginebra y convenciones varias fueron violados, donde se atacó a población civil (ojo al dato, se llama Coventrización al ataque de objetivos civiles para causar daño moral, prohibido por convenciones varias, pero debería llamarse Gernikación, porque España y Gernika fueron el campo de pruebas para tan malsana práctica habitual hoy en día).
Escenas demoledoras como la actuación de los defensores del gobierno legítimo de la nación cuando son bombardeados con pan. Escenas como cuando se ve al soldado de a pié enajenado, quemando iglésias sin razón. Y sobre todo, la última y demoledora historia, en todos los aspectos, la de Sito, la de una familia democratacristiana que ve como tiene que ir el padre al frente a defender un gobierno que no es el suyo, y tiene que vender casi todo lo que tiene para conseguir disimular ante la presión de la milicia republicana y el fatídico desenlace visto desde los ojos de un pobre e inocente niño.
Giménez es un maestro, por obviar discusiones absurdas que no llevan a nada y mostrarnos la realidad tal y como es, a la gente, a quien la vivió, a quien la sufrió.
Lo estuve hablando con mi profesora de la Universidad que imparte Historia Contemporánea (1 y 2) D. Mª Dolores García Cantus y se lo recomendé como lectura, ya que ella vivió la post-guerra (amén de que como estamos hablando ahora del nacismo le recomendé Mauss y Por nuestra cuenta).
Una obra recomendabilísima para todos aquellos con un mínimo de interés social e histórico por esta España tan nuestra que mi querido Machado dijo que habría de partirnos el corazón, independientemente de a cual de las dos quisiésemos más.








Interesantísima crónica a migo Julio. Ciertamente, convengo contigo en que en estos últimos años han aflorado demasiaos pseudoautores que adolecen de revisionistas, y más en cuestiones que ya deberían estar zanjadas, y bien zanjadas.
Lo mejor de Carlos es que no entra a valorar cuestiones absurdas de buenos y malos o de quien empezó y por qué… No, Carlos entra a saco con las personas, con las situaciones con el cómo se vivió. Nah, mañana cuando nos veamos en clase te paso el Malos Tiempos 2 (el uno lo presté y cuando lo tenga te lo pasaré porque se pueden leer independientemente) Mauss y Por Nuestra Cuenta, si te llama ya te pasaré los periodísticos Palestina y Gorazde.
¿El de Maus es el de Art Spiegelmann?
Siiipes