La ineficacia y vergüenza de las instituciones públicas
21 02 2008Como parte de ciertas actividades de innovación que se llevan a cabo en la titulación de Ciencias Políticas y de la Administración en la Universidad de Valencia, Facultad de Derecho, ayer por la tarde, tuve la suerte, o la desgracia, de acudir al asesinato de uno de los mitos más extendidos por la población en general y la que se inmiscuye en la vida política en particular. Acudimos a un Pleno de las Cortes Valencianas.
Según reza la descripción de lo que las Cortes Valencianas son, la institución de la Generalitat Valenciana que representa al pueblo valenciano, a través de sus parlamentarios, elegidos mediante sufragio universal directo, libre y secreto .
La utilización de la denominación Cortes Valencianas para el Parlamento valenciano responde al interés de los autores del Estatuto de Autonomía por recuperar una denominación histórica. Ello no implica reproducir el mismo sistema de representación ni la asunción de las mismas funciones de las Cortes Valencianas históricas. Aquéllas se organizaban a través de los tres Brazos - eclesiástico, militar y real- y tenían funciones muy diferentes a las de cualquier Parlamento contemporáneo.
El Estatuto de Autonomía dedica a las Cortes Valencianas el Capítulo II, del Título III, aunque en otros preceptos de nuestro primer texto legal también hay importantes referencias a las Cortes Valencianas. El Estatuto se limita a indicar la composición de las Cortes, los principios básicos del sistema electoral, las funciones que les corresponden y traza un esbozo general del estatuto de los diputados/as. En desarrollo directo del Estatuto, el Reglamento de las Cortes Valencianas regula la organización y el funcionamiento de la Institución. La primera redacción del Reglamento de la Cámara valenciana fue aprobada en la Etapa Transitoria, en sesión celebrada el día 4 de marzo de 1993. El Reglamento de las Cortes Valencianas ha sido objeto de diversas modificaciones, siendo su redacción actual aprobada por el Pleno de las Cortes Valencianas en sesión celebrada el día 30 de junio de 1994.
[…]
En cuanto al sistema electoral el Estatuto de Autonomía establece que para poder obtener un escaño y ser proclamados electos, los candidatos tendrán que haber sido presentados por partidos o coaliciones que obtengan un número de votos superior al 5% de los emitidos en toda la Comunidad Autónoma. El sistema de reparto de escaños que se utiliza es el sistema D’Hondt. [op. cit. Página Oficial de las Cortes Valencianas]
Previa a la entrada del Pleno, se nos explicó de forma clara y políticamente incorrecta (lo cual se agradece sobremanera), que las Cortes actualmente han quedado reducidas a una simple y mera “caja de resonancia” a través de la cual los politicuchos representantes de los diferentes grupos políticos se cuestionan unos a otros y al gobierno esencialmente, y se interrelacionan con el resto de administrados y la prensa. También se nos informa de la inexistencia del poder que se supone se les atribuye, no legislan, no controlan y no presupuestan, así que en pocas palabras no es más que un apartado arcaico y afuncional.
Pese a la descripción y la deconstrucción de las Cortes que acababa de oir, mi mente en cierta forma anclada a ciertos modelos románticos no se acababa de hacer a la idea de que los Plenos de las Cortes eran simplemente propagandísticos, ni siquiera cuando nos dijeron que el último Pleno realizado antes del de ayer fue en diciembre del pasado año y el próximo sería en abril del actual. Así que el sentimiento de vergüenza, de desesperación, de traición, abandono, ignominia y duelo que me asaltó desde las sombras cuando acudí al espectáculo más decadente de la actualidad (amén de las representaciones taurinas). Representantes de los diferentes grupos políticos interpelando al gobierno (PP) y gente de su propio grupo (tanto del PSOE, como del PP, como del grupo mixto de Bloc, Ezquerra varios) hablando entre ellos, pasando del tema, levantándose de sus sillas para salir y volver a entrar o para hacer corrillos de cotorreo, hablando por los móviles, por los teléfonos incorporados a las mesas, utilizando ordenadores portátiles en cuestiones que nada tenían que ver con los temas que se trataban, insultos elevados de tono, y todo ello pese haber sido advertidos de que habían acudido estudiantes a observar el funcionamiento de una sesión plenaria.
Se nota que sus señorías han perdido el contacto con la realidad, se nota que le han cogido cariño a sus asientos (por cierto, que tenían pinta de ser muy cómodos y confortables), se nota que acuden para cubrir expediente, que su escaño está muy seguro mientras se mantengan las listas cerradas, mientras obedezcan a los intereses del partido que nada tienen que ver con la realidad diaria de las exigencias de la población. Demuestran menos educación y respeto que una clase escolar de la ESO. Una verdadera vergüenza que hace tambalear los cimientos de la política, no tan sólo en Valencia, sino extensible a toda España. Una aberración que se perpetua cada vez que no prestamos atención a la política por parte de la ciudadanía, que se perpetua cada vez que la prensa pasa olímpicamente de esta serie de funciones teatrales (si, las ventanillas de prensa estaban escasamente ocupadas). Son nuestros representantes, o eso se les supone, porque en la actualidad tan sólo representan sus intereses y sus cuentas bancarias. EL sistema de instituciones Español hiede, a podredumbre, a vetusto, a arcaico, a manipulado, a interesado y a poco democrático y plural, justamente lo contrario que rezan las campañas publicitarias propugnadas por los diversos partidos políticos sean estos de la índole que sean.




¿Acaso no lo sabías? La gran parte de las leyes son “trabajadas” en las comisiones que es donde verdaderamente se corta el bacalao, siempre ha sido así desde hace años. El único congreso con algo de poder es de los diputados y en muchas facetas se ha quedado como mero espectáculo. Todo lo demás es mera imagen, circo…otra cosa es que guste o no el circo de los debates.
Si, lo sabía, sabía que tenían poca relevancia y que cuando llegan al Pleno ya son habas contadas, al igual que ocurre con las Comisiones y los Plenos de los ayuntamientos, pero en los Plenos hay cierto movimiento, ciertas aprobaciones, en las Cortes ni de coña. Debate implicaría intercambio de opiniones, aquí no lo hay, se parte de una idea preconcebida y el tio que tiene que defenderla tiene otra preconcebida, es decir , nadie va con pretensión de convencer a nadie, es pura fachada, pero lo peor no es eso Miguel, lo peor es que tienen tan por consabido que es un simple teatro, que van a cubrir expediente, que se comportan peor que ciertos chiquillos que he visto por la calle, ese circo es vergonzoso tio.
Al leer esto, me he sentido aliviada.
También soy estudiante de Ciencias Políticas, y antes de ayer, tuve la gran oportunidad de vivir en directo el circo que representa a los valencianos. He de decir, que soy murciana, aunque esto sucede en todos sitios, y cuanto más alto es el escalón, más payaso se hace. Esa situación me hizo sentir vergüenza a la vez que asco, pena y tristeza. Pero sobre todo me hizo sentir como esa gente se ría de los votantes, de la gente que ha confiado en ellos. TODOS, sean del partido que sean, hablaban como en la plaza del pueblo, hablaban por teléfono, ´salían y entraban de la sala, y en vez de las Cortes, parecía el Club de la Comedia, porque el diputado que estaba en el atril hacía monólogos, ni sus mismos compañeros de partido le escuchaban.
Una pena. Una falta de educaciín, de respeto al trabajo, del sitio donde está, pero sobre todo, del pueblo y de los votantes.
Nunca quisiera ser como vosotros.
Ay Anika! Por desgracia la gente no presiona lo suficiente como para machacar a los políticos y exigirles el cumplimiento de los compromisos adquiridos… En fin, ¿cuando será consciente el electorado de que el verdadero poder no es de los políticos sino de quienes los elegimos?.