Queimada, Gillo Pontecorvo.

15 02 2008
Hay ocasiones en la vida en la que a uno se le quedan pendientes películas de las que siempre ha oído hablar como referentes de algo. Este es el caso particular que me ocurría con Queimada, del director Gillo Pontecorvo, con guión de Franco Solinas y Giorgio Arlorio y con la destacada actuación de un Marlon Brando ya casi en decadencia en el papel de Sir William Walker y el de un total desconocido para mí, y no por ello menos relevante ya que su actuación es lo mejor de la película, Evaristo Márquez en el papel del líder revolucionario José Dolores. Mención especial como no, a la banda sonora de Ennio Morricone, a quien tengo casi en un pedestal desde la película de La Misión.
 
Nos encontramos en una isla caribeña cualquiera a mediados del siglo XIX, pasada la revolución Haitiana, muerto Toussaint L´Ouverture, sofocadas duramente las rebeliones en Cuba y Puerto Rico por miedo a un símil Haitiano y abolida ya no sólo la trata en Gran Bretaña, sino la esclavitud. Los esclavos de las plantaciones portuguesas en dicha isla del caribe están a punto de transformar su vida miserable en algo más bajo la esperanza de la rebelión. Como antes he dicho, al haber abolido los británicos la esclavitud, bajo una doble moral que esconde sus verdaderos intereses capitalistas, envían al agente William Walker con una suerte de triple misión: Provocar una revuelta de esclavos, alentar a los potentados caribeños a que si se ponen del lado de la revuelta de esclavos tendrán vía libre para comerciar con Gran Bretaña y posteriormente poner fin a la revuelta de esclavos devolviendo a estos, no a la esclavitud, que estaba abolida, sino a una suerte de trabajo forzado casi peor que su situación anterior, eso si, moralmente más justa.
Este intento de fusión de cine político y de aventuras que refleja las inquietudes humanitarias y sociales de Brando en aquella época, fue un verdadero fracaso estrepitoso de taquilla, debido a por una parte los elevados costos de producción, al haber tenido que rodar con tantos exteriores y tantos extras bajo las inclemencias del tiempo y por otra a que la sociedad no apoyó las intenciones de la película. La sociedad, en realidad, nunca a apoyado sobremanera al cine de denuncia social o humanitaria.
En dicha película, un Brando todavía fantástico, con un discurso sublime pone en evidencia el doble o triple papel que tuvo Gran Bretaña en la destrucción casi total de los sistemas políticos y económicos de las islas del Caribe, y por extrapolación de la destrucción que casi cualquier país colonialista tuvo en los posibles gobiernos de sus colonias. Pone también en evidencia que bajo el velo de la honorable causa de la abolición existían intereses comerciales, capitales, tales como la eliminación de la competencia, eliminando la mano de obra gratuita y por ende un producto más competitivo que el propio. Acompañado por el antedicho desconocido Márquez, forman un tandem sorprendentemente poderoso en la pantalla. Donde observamos que una vez sembrada la semilla de la discordia, nada puede volver a ser lo que era, bajo el moralista discurso final, de que aquél que obra mal, finalmente obtiene su castigo.

Una impresionante obra de una sublime factura que no fue valorada en su momento y que actualmente sólo es valorada en su medida por cinéfilos empedernidos y sociólogos o historiadores que comprueban in situ algunas de las cuestiones que anteriormente tan sólo se imaginaban en los libros.


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4 respuestas

16 02 2008
Diego Arias

Julio, desconozco que versión has visto, pero no sé si sabes que la única edición que se puede encontrar en España de Queimada está recortada a 112 minutos de los 124 originales, a pesar de que existe una reedición completa y restaurada, por el momento por aquí la tenemos inédita.

Queimada tiene aspectos muy tradicionales de las obras de Gillo Pontecorvo, el tema político es una constante dada su activa militancia comunista y antifascista, pero al tener enorme proyección histórica y lo bien que aprovecha el lenguaje cinematográfico para tratar el materialismo y el capitalismo proletario, la convierten en un largometraje excelente. Gillo Pontercorvo es mucho más que Kapo y La Batalla de Argel, aunque Operación Ogro pienso que es lo más flojo con diferencia que ha dirigido.

P.D.: Ennio Morricone ya me tiene ganado desde muy jovencito, poco hay que añadir.

17 02 2008
Julio Lleonart i Crespo

Pues, la versión que ví es una que de repente se pone el audio en inglés puesto que se ha montado el audio español sobre el metraje original de la película Xd Es un poco raro, pero se nota que es lo que cortaron, absurda censura, de toda la crítica que se hace va y cortan la parte en la que una indígena sale “desnuda” y se dejan todo el mensaje… En fin, censura franquista, que esperamos.

17 02 2008
Julio Lleonart i Crespo

Otra cosa que no se si sabías fue que el propio Brando le pidió hacer esta película a Gillo, porque se había quedado muy impresionada con “La batalla de Argel”… ¿Sabes que por ejemplo (y esto no viene muy al caso) se puede hacer una visión esclavista, de trata y abuso en Blade Runner?, por el tema de que el modelo virginiano de esclavitud de reproducción de esclavos in situ, tendría un símil en la creación de replicantes en Blade Runner.

20 02 2008
Diego Arias

Lo de Brando lo conocía, según tengo entendido sentía afinidad política hacia los ideales del personaje y eso le motivó en parte a realizar el papel. La reflexión que sugieres en Blade Runner no me la había planteado, ni tampoco había establecido esa relación, pero es muy cierto, se podría extraer paralelismos y algunas desemejanzas interesantes.

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