El Negrero, Pedro Blanco
21 01 2008A principios de curso, se nos encomendó la tarea por parte de la profesora de Història Política i Social Contemporània I, Mª Dolores García Cantus, de leer diversos libros. Uno de ellos de lectura obligada y recomendada para la primera parte del temario que versaba sobre la trata y el esclavismo, tocando en menor medida su posterior trasformación en trabajo formado cuando se abolió definitivamente no ya la trata, sino el esclavismo en sí. Este libro no era otro que “El Negrero” de Lino Novás Calvo, publicado en 1933, tras un arduo trabajo de investigación, y por encargo de la colección “Vidas extraordinarias”, de Espasa Calpe, que tuvo muy buena acogida en el mundo intelectual madrileño, incluido el elogio de Don Miguel de Unamuno. (La edición actual es de Editorial Tusquets, 1999)
El trabajo que teníamos que hacer era sencillo, una simple reflexión, que no sinopsis, de las impresiones que habíamos tenido durante la lectura de la biografía novelada de Pedro Blanco, uno de los negreros más importantes de las últimas etapas de la trata (incluidas las etapas en las que estaba ilegalizada) y de la esclavitud. Desde su nacimiento y su juventud en España, hasta su desarrollo como capitán en alta mar y pasando por los puertos de medio mundo, y su asentamiento como negrero en África retirándose en la cima de su fama a Génova y posteriormente a Barcelona para morir.
La reflexión por mi parte, la impresión que he obtenido de la lectura de dicho manuscrito no es excesivamente benévola. Amén del cariño y del aprecio que tengo a D. Miguel de Unamuno como escritor, obras para mí como San Manuel Bueno y Mártir o Niebla, son indispensables hoy en día, tendría que decir que su elogio debió haberse producido por compasión ya que a mi entender la obra está sobrevalorada como novela.
Se trata, eso es evidente, de un arduo y encomiable trabajo de investigación, y como tal ha de valorarse. Es decir, la cantidad de datos que aporta sobre el proceder de los negreros, de dicho sector “mercantil” en concreto es apabullante y enriquecedora para los estudiosos de dicho periodo oscuro de nuestra historia actual.
En cuanto tratamos de analizar la novela nos encontramos con un problema. EL más importante de todo este divagar por mi parte. La frialdad, la lejanía, la impersonalidad con la que se tratan los sucesos narrados en la obra hacen que acudamos ante sucesos escalofriantes como el lanzar toda una carga de esclavos (unos 800) atados al ancla, por la borda sin que apenas sintamos ni una pizca de incomodidad. Se abusa de recursos de puntualización, tales como abundancia de comas y puntos que dotan al escrito de un ritmo de lectura rápido pero a la vez excesivamente esquemático. Y por otro lado, se desprecia el realismo, escenas en las que sería necesaria una mayor explicación del entorno para poder situarnos y ponernos en escena, aparecen desdibujabas y en apenas tres líneas se resuelve toda la acción por parte del narrador.
En resumen, se trata de una lectura decepcionante y desapasionada que si no hubiese sido por el interés histórico y de datos que se aportan en el glosario final, jamás hubiese caído en mis manos con intención de lectura.





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